Opinión

Los ciudadanos pagamos los platos rotos

El mal desempeño de las autoridades municipales, afectaron la valoración de Chetumal como ciudad habitable.

Los ciudadanos sufren las consecuencias de la pelea interna que hay en MORENA por el control del Ayuntamiento de Othón P. Blanco

Si un gobierno no puede garantizar la cobertura mínima de las necesidades de sus habitantes, con algo tan básico como lo es la recoja de la basura, quien sabe qué ocurra si se presenta una crisis verdadera como un evento hidrometeorológico, muy común en esta región.

Entonces si un gobierno está incumpliendo con sus responsabilidades más fundamentales, ¿no sirve?

Por supuesto que hablamos del municipio de Othón P. Blanco, capital de Quintana Roo, una ciudad que desde su creación ha luchado por no ser invisibilizada como capital de esta entidad, pero que basta echar un ojo a sus gobiernos para suponer por qué está como está y cómo llegamos hasta donde ahora nos encontramos.

El Ayuntamiento que encabeza el experimentado (y cansado) político, Hernán Pastrana Pastrana, no solo enfrenta una crisis de “nuevo” gobierno emanada del abandono, corrupción y endeudamiento que le han heredado sus gobernantes en el pasado, sino que a ello se le suma la ingobernabilidad que prevalece desde hace un mes y más aún, la lucha interna entre dos grupos políticos que emanan al interior del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), muy precipitadamente rumbo a la pelea por la gubernatura.

Por un lado, el grupo del senador y básicamente dirigente de Morena en Quintana Roo, José Luis Pech y por otro, la multipartidista Maribel Villegas Canché, que aunque enfrentados, tienen algo en común: los intereses priístas.

Desde el inicio de esta administración, al edil le fueron impuestos funcionarios afines al senador José Luis Pech, que no habían trabajado con él durante el periodo de transición. Junto con Otoniel Segovia -que trabaja para la campaña prematura de Maribel Villegas- Hernán Pastrana pensó que las cosas serían como antes y que él propondría y su cabildo (mayoritariamente Morenista), le aprobaría todo.

Pero no fue así, Pech Várguez, junto con la síndico Yenusunni Martínez e incluso los regidores de oposición, plancharon el panorama y le transitaron por encima del edil que pasó por alto –pese a su experiencia- que hay cosas que se acuerdan.

Y desde entonces, desde hace un mes, las cosas han sucedido, una serie de nombramientos irregulares (por no decir, casi toda una familia con nombramientos directivos), falta de acuerdos entre el cabildo y los directores, en fin, una curva de aprendizaje que nos está saliendo muy muy cara.

Porque al final del día quienes estamos pagando esas intromisiones y avaricia de dos personajes de la política que aspiran (Dios nos salve) a gobernar Quintana Roo, esa falta de experiencia, esa “oposición”, y esa desorganización, somos los ciudadanos que vemos acumular nuestras bolsas de basura en nuestros patios y calles, quienes vemos camellones sin limpiar, calles inundadas por una simple lluvia, y un sin fin de problemas, somos los ciudadanos.

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